Distorsiones que ahogan el potencial de nuestro país
Para que nuestra economía crezca de verdad, no necesitamos subir los impuestos. Necesitamos eliminar las barreras artificiales y lograr que el sistema sea más justo y amplio para todos.
Análisis estratégico sobre institucionalidad, economía y desarrollo publicados en medios especializados.
Para que nuestra economía crezca de verdad, no necesitamos subir los impuestos. Necesitamos eliminar las barreras artificiales y lograr que el sistema sea más justo y amplio para todos.
Paraguay ostenta uno de los regímenes tributarios más competitivos de América Latina gracias al Triple 10: 10% de IVA, 10% de IRE y 10% de IRP. Sin embargo, la arquitectura actual arrastra distorsiones que limitan su potencial, manteniendo una informalidad elevada y una base imponible fragmentada por exenciones.
El doble grado de inversión alcanzado por Paraguay no es un trofeo de escritorio ni un punto de llegada. Es, en términos de mercado, un cambio de régimen que nos otorga aproximadamente cinco años de viento de cola.
¿Qué significa esto? Las grandes empresas están buscando acercar su producción a sus mercados principales. Paraguay, por estar en el corazón del Cono Sur y contar con energía limpia y abundante de nuestras represas, tiene todo para convertirse en el gran centro industrial y tecnológico de la región.
Celebramos haber alcanzado el grado de inversión, pero ¿qué sigue ahora? Si miramos a países hermanos como Chile y Uruguay, nos damos cuenta de que el reconocimiento internacional solo rinde frutos si construimos instituciones fuertes y reglas claras. Ese es el puente que necesitamos cruzar para que los buenos números de la economía se conviertan en mejores empleos, educación y oportunidades reales para todas las familias paraguayas.